Del códice al libro impreso
Historia del libro
La historia del libro en México no empieza con la imprenta. Antes de 1519, los pueblos mesoamericanos pintaban códices en papel amate o en piel de venado, doblados como biombo, que registraban calendarios, rituales, genealogías y tributos.
Con la llegada de la imprenta en 1539, el libro europeo se instaló en la Nueva España: primero para evangelizar, con doctrinas y vocabularios en lenguas indígenas; después para la liturgia, la ciencia, el gobierno y la literatura.
En el siglo XIX el libro se volvió más accesible gracias al papel industrial, las prensas mecánicas y la encuadernación en tela. En el XX llegaron las ediciones populares y los libros ilustrados.
El MUNAG reúne piezas de todas esas etapas: copias de códices, batidores para papel amate, libros de coro, impresos coloniales y encuadernaciones.








